

Safari Pedals Cubby – Instrumento Virtual de Teclados Lo-Fi Vintage (Descarga Digital)
Quedan 5 licencias disponibles ¡Obtén la tuya ahora!
- Teclados lo-fi vintage con cuatro sonidos seleccionables en panel: piano, flute, fantasy y violin
- Tone, Filter, Spring, Width, Effects, Sustain y De-tune con Rate y modo de movimiento
- Arpegiador de tres modos, sincronía de BPM que se enciende o apaga y selector de octava
- Switch Direct / Speaker: señal directa o actitud de parlante incorporado
- Descarga digital · Licencia perpetua, hasta 3 equipos (sin iLok) · macOS y Windows · VST3, AU y AAX
El software no admite devoluciones
Una vez entregado/descargado el software, no es posible realizar devoluciones. Si tienes dudas sobre compatibilidad o necesitas ayuda para elegir la versión correcta, contáctanos antes de tu compra a través del chat o escríbenos a [email protected].
Medios de pago:
Cubby es el primer instrumento virtual de Safari Pedals que llega a LEMM: hasta ahora la marca era sinónimo de efectos —reverbs, compresores, saturaciones— y este es el cambio de rubro. Safari lo define en su material oficial como su mirada soñadora a la época dorada de los teclados caseros: brillante, simple y sin pedir disculpas por ser entretenido, capturando esa magia digital temprana en la que cada sonido parecía nuevo y cada tecla apretada era una pequeña sorpresa.
La lógica de uso es deliberadamente corta: eliges un tono, enciendes el arpegiador, agregas espacio con el resorte y después dejas que todo se vaya a la deriva con el de-tune y el ancho estéreo, hasta que suene como el tema de un teclado olvidado de otra línea de tiempo. Sonidos simples, emociones grandes, cero presión. Cubby es además el primer lanzamiento de SuperKeys, la línea creciente de instrumentos con la que Safari homenajea los sonidos que hicieron al equipo enamorarse de los teclados en primer lugar.
Míralo en video
El panel
Todo vive en una sola ventana y no hay páginas escondidas. A la izquierda quedan Tone, para ajustar el brillo de forma rápida, y Filter, el barrido clásico que decide si los teclados salen suaves o brillantes. Al lado, Spring agrega el espacio con resorte incorporado y Width abre el estéreo para que los acordes suenen más grandes. Effects es un fader dedicado para color extra.
Al centro manda De-tune, con su control de cantidad para la deriva o el bamboleo, acompañado de Rate y de un switch de modo de movimiento. Más a la derecha están el arpegiador y Sustain, que alarga las notas para pads y leads. En el extremo, el selector de sonidos: cuatro botones, uno por timbre. Sobre el panel corre la barra de presets con el nombre cargado y los botones de guardar y eliminar.

El parlante malo era parte del sonido. Los teclados caseros de los que parte Cubby no se escuchaban por una salida de línea: se escuchaban por el parlantito que traían adentro, con su caja plástica y su rango recortado. Por eso el instrumento trae el switch Direct / Speaker, que cambia entre la señal directa y una actitud más de parlante incorporado. No es un efecto de más: es la diferencia entre el recuerdo y la ficha técnica.

La deriva y el ancho
De-tune es el control que separa a Cubby de un teclado limpio. Safari lo describe como un control de cantidad para la deriva o el bamboleo, y va acompañado de Rate, que fija la velocidad, y de un switch de modo que cambia el tipo de movimiento. Es el mismo principio por el que un instrumento viejo nunca estaba perfectamente afinado consigo mismo: esa imprecisión mínima es la que el oído lee como calidez y como época.
Width trabaja en el otro eje. Abre el estéreo para que los acordes ocupen más espacio, y en el material oficial Safari lo cruza justamente con el timbre Violin, que según la marca es el que más disfruta la combinación de Spring y De-tune. La receta que propone el fabricante es esa: elegir un tono, encender el arpegiador, sumar el espacio del resorte y recién ahí dejar todo a la deriva con el de-tune y el ancho.
Lo que trae
Cuatro sonidos, no cuatrocientos
Piano, teclas brillantes y compactas que se ubican rápido en una pista. Flute, tono melódico simple para ganchos limpios. Fantasy, color sintético soñador con energía de banda sonora. Violin, timbre nostálgico de ensamble que ama el resorte y el de-tune.
Panel de una sola ventana
Tone para el brillo, Filter para el barrido clásico, Spring para el espacio con resorte, Width para el ancho estéreo, Effects como fader de color extra, De-tune con su cantidad, Rate y modo, y Sustain para sostener pads y leads.
Arpegiador con sincronía
On y Sync entregan movimiento enganchado al tempo del proyecto de inmediato. Octave es el selector rápido de rango para correr las notas apiladas. Safari declara tres modos distintos de arpegiador y sincronía de BPM que se puede encender o apagar.
Modo parlante y presets
El switch Direct / Speaker cambia entre señal directa y actitud de parlante incorporado. El panel incorpora además una barra de presets con nombre cargado y botones para guardar y eliminar tus propios ajustes.
Para quién es
- Producción lo-fi y beats: el de-tune, el resorte y el modo parlante entregan el color degradado desde el propio instrumento, sin encadenar plug-ins de efecto detrás.
- Bandas sonoras y música de imagen: el timbre Fantasy está descrito por Safari como color sintético soñador con energía de banda sonora, y el sustain lo estira a pad.
- Quien se traba con los sintetizadores grandes: son cuatro sonidos y un panel único. No hay páginas, ni menús, ni matriz de modulación que aprender.
- Ganchos y melodías rápidas: el timbre Flute es tono melódico simple para ganchos limpios, y el arpegiador sincronizado resuelve el movimiento en un clic.
- Usuarios de Pro Tools: incluye AAX, además de VST3 y AU en macOS.
Preguntas frecuentes
¿Qué sonidos trae Cubby exactamente?
Cuatro, y Safari los publica uno por uno en su material oficial. Piano son teclas brillantes y compactas que, según la marca, se ubican rápido en una pista. Flute es un tono melódico simple pensado para ganchos limpios. Fantasy es color sintético soñador con energía de banda sonora, y es el más alejado de un instrumento acústico. Violin es un timbre nostálgico de ensamble que, en palabras del fabricante, ama el resorte y el de-tune. Se eligen desde los cuatro botones rotulados del extremo derecho del panel. Es importante ajustar la expectativa: Cubby no es una librería gigante ni un piano de estudio, y no compite con eso. Si buscas específicamente un piano detallado y multi-muestreado, ese terreno es el de la colección de pianos virtuales. Acá el planteamiento es el contrario: pocos sonidos, mucha personalidad.
¿Es un sampler o un sintetizador?
Hay que ser honesto con lo que la marca publica y lo que no: Safari no declara la arquitectura del motor de Cubby en ninguna parte de su material oficial, así que no vamos a afirmar que sea uno u otro. Lo que sí está documentado apunta al mundo de la síntesis. El video oficial del fabricante se titula, traducido, la zambullida de Safari en el mundo de los sintetizadores, y el catálogo de la marca describe el timbre Fantasy como color sintético. Los controles también hablan ese idioma: Filter con barrido, De-tune con Rate y modo, Sustain, arpegiador con octava. Un dato adicional de contexto: Plugin Boutique, que mantiene categorías separadas para Sampler y para Synth, archiva a Cubby simplemente bajo Instrumentos Virtuales, sin decidir entre ambas. En la práctica, para el trabajo diario la diferencia es menor de lo que parece: lo que importa es que carga como plug-in en tu DAW, responde al MIDI de tu teclado y suena como suena. Si lo que buscas es explícitamente síntesis declarada, la colección de sintetizadores virtuales tiene instrumentos que sí publican su motor, como el Cherry Audio DCO-106.
¿Cuánto pesa la instalación y qué necesita mi computador?
Safari no publica el peso en disco de Cubby, y tampoco lo hace la ficha del vendedor, así que no vamos a inventar una cifra: si necesitas el dato exacto antes de comprar, escríbenos y lo consultamos con la marca. Lo que sí está publicado y verificado son los requisitos: procesador de 2 GHz Intel Dual Core o equivalente AMD, 8 GB de RAM como mínimo con 16 GB recomendados, macOS 10.15 o superior y Windows 8 en adelante. Dos señales prácticas sobre el tamaño: el instrumento se instala con un instalador común que coloca los formatos en sus carpetas, y el fabricante no exige un disco dedicado ni un gestor de descargas aparte, como sí ocurre con las librerías multi-muestreadas de decenas de gigabytes. Es un plug-in de instalación directa, no una librería que haya que administrar. Hay también una versión de demostración disponible en el sitio oficial, que es la forma más segura de comprobar en tu propio equipo cómo se comporta antes de decidir.
¿Trae presets? ¿Puedo guardar los míos?
Sí trae un sistema de presets, y se ve en el propio panel: sobre los controles corre una barra con el nombre del preset cargado —de fábrica aparece Startup Preset—, las flechas para recorrer la lista y los botones para guardar y para eliminar. O sea, puedes navegar los que vienen y guardar los tuyos sin salir del plug-in. Lo que Safari no publica es la cantidad de presets de fábrica, así que no vamos a poner un número que no podemos verificar. Vale la pena entender por qué esto pesa menos que en otros instrumentos: Cubby tiene cuatro sonidos y un puñado de controles a la vista, todos en una sola ventana. No hay capas ocultas que un preset tenga que revelarte. La propia marca resume la lógica de uso como elegir un tono, encender el arpegiador, agregar espacio y derivar con el de-tune y el ancho: en ese esquema, el preset es una comodidad, no la puerta de entrada al instrumento.
¿Sirve para lo-fi, beats y hip hop?
Es exactamente el terreno para el que fue diseñado, y con una ventaja concreta: el color degradado ya viene adentro, así que no necesitas encadenar tres plug-ins detrás del teclado para conseguirlo. El de-tune le saca la afinación perfecta e inmóvil que delata a lo digital, el Spring pone el espacio con resorte y el switch Direct / Speaker le da la actitud de parlante incorporado, que es justamente el sonido que se asocia con las grabaciones caseras. El arpegiador con Sync resuelve el movimiento enganchado al tempo del proyecto sin programar nada. Si además quieres empujar el lado sucio del asunto, ahí entra el catálogo de efectos de la misma marca: LadyBug Reverb es el reverb lo-fi con su perilla de degradación, Cassette Bunny es la emulación de cassette con su wow y flutter, y Pixel Cat es el bitcrusher para cuando quieres pixelar el timbre en serio. Cubby toca la nota; esos tres deciden en qué década quedó grabada.
¿Funciona en mi DAW? ¿Qué formatos tiene?
En macOS corre en VST3, AU y AAX; en Windows de 64 bits, en VST3 y AAX. El propio fabricante enumera en su material oficial los programas cubiertos: Logic Pro, Ableton Live, Pro Tools, FL Studio, Cubase, Studio One, Reaper y Bitwig, y en general cualquier programa que use VST3, AU o AAX. La inclusión de AAX es la que resuelve el caso de Pro Tools, que suele ser el que queda fuera en los plug-ins de marcas chicas. Al ser un instrumento y no un efecto, se carga en un canal de instrumento y se toca por MIDI, ya sea desde un teclado controlador o desde el piano roll dibujado a mano; no se inserta en un canal de audio como harías con un reverb o un compresor. Si quieres ver el resto del software que manejamos, está la colección de plug-ins.
¿Estoy comprando un teclado físico? Safari Pedals fabrica pedales de verdad
La pregunta es razonable y conviene despejarla: Safari Pedals sí fabrica equipos físicos, y por eso alguien que busque el nombre de la marca se puede encontrar con hardware de precio muy superior. Cubby no es uno de esos: es cien por ciento software, un plug-in que se descarga y se carga dentro de tu programa de audio. No llega ninguna caja a tu casa. La propia Safari lo deja por escrito en la página del producto, en una nota al pie que traducida dice que la marca crea instrumentos y efectos de software, que no se incluye hardware físico, y que Cubby está inspirado en los teclados caseros clásicos pero no está afiliado ni respaldado por ningún fabricante de hardware. Dicho de otro modo: el instrumento evoca esos teclados de la infancia, pero no es la reproducción licenciada de ningún modelo en particular, y ninguna marca de teclados está detrás del proyecto.
¿Cómo lo recibo, cómo lo activo y tiene devolución?
Es una descarga digital: al completar tu compra te enviamos por correo la licencia y el enlace, sin despacho ni espera. La activación, según explica Safari en su propia página, funciona así: recibes un número de serie, abres Cubby dentro de tu DAW e ingresas el código cuando el plug-in lo pida. Tres detalles que la marca publica y que conviene saber antes de comprar: la licencia permite hasta tres máquinas simultáneas, el instrumento funciona completamente sin internet una vez activado —solo lo necesita para la activación inicial y para bajar actualizaciones— y las actualizaciones futuras son siempre gratuitas para quien ya tiene la licencia. No usa llave iLok. Por tratarse de software con licencia, una vez entregada la descarga no admite devolución. Por eso preferimos resolver las dudas antes: si no estás seguro de la compatibilidad con tu DAW o con tu sistema, escríbenos por el chat o a [email protected] y lo revisamos contigo.
Lo que dicen los productores
Safari publica en su material oficial una serie de comentarios de profesionales sobre Cubby. Son declaraciones que entrega la marca, no reseñas de clientes de LEMM, pero sirven para entender en qué contexto se está usando el instrumento.
- David Greenbaum (Beck, Flume, U2, Gorillaz): paraíso instantáneo de nostalgia lo-fi.
- Jagwar Twin: dice que Cubby lo devolvió al instante al pequeño teclado Casio a pilas que compró en una venta de garaje cuando era niño, antes de saber cuáles eran las reglas, o de que las reglas siquiera existieran.
- John Nathaniel (OneRepublic, Shawn Mendes): comenta que Cubby le recuerda a los teclados de juguete que tuvo de niño, en el mejor de los sentidos.
- Andrea Lepori (U2, The Rolling Stones): plantea que Cubby captura la magia ingenua de los primeros teclados caseros, reimaginada con el encanto de Safari.
- Kevin Bowe (Etta James, Courtney Hadwin): dice que este sintetizador va en línea con la sensación de diversión pura que impregna todo lo de Safari.
- Jamie Lidell: que vuelvan los tiempos más simples, dice él.
También te puede interesar
- Safari Pedals LadyBug Reverb — el reverb lo-fi de la marca, con perilla de degradación y wow y flutter.
- Safari Pedals Cassette Bunny — emulación de cassette, para mandar a Cubby directo a los años ochenta.
- Safari Pedals Pixel Cat — bitcrusher lo-fi, cuando quieres pixelar el timbre en serio.
- Cherry Audio DCO-106 — un sintetizador virtual polifónico clásico, en la vereda opuesta a la simpleza de Cubby.
- Ver la colección de sintetizadores virtuales — plug-ins de síntesis para producción musical.
Compra en LEMM DJ Store. Cubby es una descarga digital: recibes la licencia y el enlace por correo, sin despacho ni espera. Si tienes dudas de compatibilidad con tu DAW o tu sistema, escríbenos antes de comprar por el chat o a [email protected] y lo revisamos contigo.
Nota sobre la descarga: Cubby pertenece a la línea SuperKeys dentro del catálogo de Safari Pedals. La marca trasladó su sitio de safaripedals.com a safariaudio.com, y hoy las direcciones antiguas redirigen automáticamente al nuevo dominio, donde se gestionan la descarga y la activación. Al completar tu compra te enviamos por correo la licencia y el enlace correcto.
